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miércoles, 9 de julio de 2014

EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ
¡UNA BOLA DE HUEVONES!”
Por Ramón Durón Ruiz
L
a gente me pregunta ¿Por qué gusta el Filósofo? Creo que porque gira en torno a 5 puntos capitales:
1.- Buena fe; 2.- Ingenuidad provinciana; 3.- Simplicidad; 4.-  Sentido común; y 5.- Obviedad.
1.- Los abuelos afirman que cuando obras de Buena fe, confías en ti, como por arte de magia te llega un racimo inacabable de bendiciones, que te ayuda a que las caídas duelan menos y la felicidad sea más, será porque la Buena fe es un ingrediente básico para que surja tú creatividad y obviamente no te puede ir mal, por la sencilla razón de que no hay lugar para el desánimo.
Todo hombre exitoso entre sus componentes elementales tiene la Buena fe, que es ese ingrediente que afirma su autenticidad, que le ayuda a desarrollar su ingenio, a pensar siempre en positivo, haciéndolo sencillo y generoso en el éxito e imperturbable ante los tropiezos.
2.- Ingenuidad provinciana, que refleja un alma buena, noble, abierta a dar con amor incondicional, a la sinceridad, a la felicidad; plena de pureza, bondad, con ausencia de maldad, siempre con la alegría y el ingenio del niño interior a flor de piel.
3.- Simplicidad, es encontrarte con tu innata sabiduría, no complicarte la existencia, cuando entiendes que tu vida tiene una programación simple para vivir y no sólo sobrevivir; si eres simple, pero fuerte como el viento, te vinculas a la realidad, moderas, tienes relaciones armónicas con todos, dejas de hablar mal o chismear de los demás, haces a un lado la visera, las palabras rebuscadas y fluyes con naturalidad.
Las abuelas hacen de un modesto platillo un manjar, porque su imaginación gastronómica no tiene límites y con su simplicidad –que es su fortaleza– hacen un rico maridaje entre olores, sabores, colores y amores.
Simplicidad es relacionarte amorosamente con la vida, es razonar menos y sentir más, es decir las cosas como son: “Tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe” un hombre complicado, con lenguaje rimbombante diría: “En reiteradas ocasiones el artificio de barro se dirige al elemento vital, hasta que se fragmenta en cientos de añicos
4.- Para este viejo Filósofo, el Sentido común es una conexión del alma con DIOS, es vibrar con tu naturaleza Divina, es la lógica andando que evita razonar y sólo fluir con el oficio de vivir la vida… ¡no de sufrirla!, teniendo la habilidad para crecer, crear, evolucionar, amar y ser amado, trascender, resolviendo con inmediatez y sencillez los problemas.
La modernidad con sus miles de aparatos ha hecho que el ser humano se desconecte con el sentido común, con el que los abuelos y el hombre de campo viven.
Cuando mantienes tu mente abierta a aprender y llegas a una encrucijada de caminos, el sentido común –que es la sabiduría puesta en práctica– te conduce por el correcto, porque es una línea delgada que te invita a escuchar la voz de tu corazón a la vez que te conecta con tu maestro interior.
El sentido común anida en los seres ingeniosos, a esos que nunca los verás deprimidos, siempre en la abundancia de dones y de bienes, porque su flexibilidad espiritual, emocional y mental los libera de la tiranía de lo perfecto. Éxito es esa hermosa conjugación de tenacidad, trabajo, empeño, fe, esfuerzo, capacidad, entusiasmo, alegría y una pizca de sentido común
5.- Obviedad, me parece que los mexicanos estamos llenos de ésta, es tan clara como la mañana, la obviedad nos es tan natural, que pasa desapercibida, no existe un hombre feliz… sin un toque de obviedad.
Un amigo me dijo un día: —  “Quiero trabajar en algo nuevo, el problema es… ¡Que no tengo experiencia!”1 Llega el pelao’ a la oficina: ¡Perdí mi celular! ¿Pos ‘onde lo dejaste? –preguntan los compañeros.
¡Te caíste! ¡No, hoy estoy besando a la madre Tierra!
La ocasión pasada me invitaron a una entrevista en la radio, llego a estacionarme, el guardia con un palillo entre los dientes me dice: ¡Qué quieres!
Vengo a una entrevista –respodo bajando el vidrio.
¿Cómo te llamas? Ramón.
El guardia busca en la hoja de máquina que sostiene una tabla y dice:
¡Sí, aquí estás! Pásale, estaciónate ‘onde no haya carro.
Lo miro y le digo: Po’s de ‘endejo me le subo a uno.
El Filósofo afín a la obviedad con la que vibra el humor del mexicano afirma:

“El universo está compuesto de protones, neutrones, electrones… y  ¡una bola de huevones!”

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