EL FILÓSOFO DE
GÜÉMEZ
¡UNA BOLA DE HUEVONES!”
Por Ramón Durón Ruiz
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a gente me pregunta ¿Por qué gusta el Filósofo? Creo que
porque gira en torno a 5 puntos capitales:
1.- Buena fe; 2.- Ingenuidad provinciana; 3.- Simplicidad;
4.- Sentido
común; y 5.- Obviedad.
1.- Los abuelos afirman que cuando obras de Buena
fe, confías en ti, como por
arte de magia te llega un racimo inacabable de bendiciones, que te ayuda a que
las caídas duelan menos y la felicidad sea más, será porque la Buena
fe es un ingrediente básico para que surja tú creatividad y obviamente
no te puede ir mal, por la sencilla razón de que no hay lugar para el desánimo.
Todo hombre exitoso entre sus componentes elementales
tiene la Buena fe, que es ese
ingrediente que afirma su autenticidad, que le ayuda a desarrollar su ingenio,
a pensar siempre en positivo, haciéndolo sencillo y generoso en el éxito e
imperturbable ante los tropiezos.
2.- Ingenuidad provinciana, que refleja
un alma buena, noble, abierta a dar con amor incondicional, a la sinceridad, a
la felicidad; plena de pureza, bondad, con ausencia de maldad, siempre con la
alegría y el ingenio del niño interior a flor de piel.
3.- Simplicidad, es encontrarte con tu
innata sabiduría, no complicarte la existencia, cuando entiendes que tu vida
tiene una programación simple para vivir y no sólo
sobrevivir; si eres simple, pero fuerte como el viento, te vinculas a la
realidad, moderas, tienes relaciones armónicas con todos, dejas de hablar mal o
chismear de los demás, haces a un lado la visera, las palabras rebuscadas y
fluyes con naturalidad.
Las abuelas hacen de un modesto platillo un manjar,
porque su imaginación gastronómica no tiene límites y con su simplicidad –que es su fortaleza– hacen
un rico maridaje entre olores, sabores, colores y amores.
Simplicidad es relacionarte amorosamente con la vida, es razonar menos y sentir más, es
decir las cosas como son: “Tanto va el
cántaro al agua, hasta que se rompe” un hombre complicado, con lenguaje
rimbombante diría: “En reiteradas
ocasiones el artificio de barro se dirige al elemento vital, hasta que se
fragmenta en cientos de añicos”
4.- Para este viejo Filósofo, el Sentido común es una
conexión del alma con DIOS, es vibrar con tu naturaleza Divina, es la lógica
andando que evita razonar y sólo fluir con el oficio de vivir la vida… ¡no de
sufrirla!, teniendo la habilidad para crecer, crear, evolucionar, amar y ser
amado, trascender, resolviendo con inmediatez y sencillez los problemas.
La modernidad con sus miles de aparatos ha hecho que el
ser humano se desconecte con el sentido
común, con el que los abuelos y el hombre de campo viven.
Cuando mantienes tu mente abierta a aprender y llegas a
una encrucijada de caminos, el sentido
común –que es la sabiduría puesta en práctica– te conduce por el correcto,
porque es una línea delgada que te invita a escuchar la voz de tu corazón a la
vez que te conecta con tu maestro interior.
El sentido común anida en los seres ingeniosos, a esos que nunca los
verás deprimidos, siempre en la abundancia de dones y de bienes, porque su
flexibilidad espiritual, emocional y mental los libera de la tiranía de lo
perfecto. “Éxito es esa hermosa conjugación de tenacidad,
trabajo, empeño, fe, esfuerzo, capacidad, entusiasmo, alegría y una pizca de
sentido común”
5.- Obviedad, me parece que los mexicanos estamos llenos de ésta, es tan clara como la
mañana, la obviedad nos es tan
natural, que pasa desapercibida, no existe
un hombre feliz… sin un toque de obviedad.
Un
amigo me dijo un día: — “Quiero trabajar en algo nuevo, el problema
es… ¡Que no tengo experiencia!”1 Llega el pelao’ a la oficina: — ¡Perdí
mi celular! — ¿Pos ‘onde lo dejaste? –preguntan los compañeros.
— ¡Te caíste! — ¡No, hoy estoy besando a la madre Tierra!
La ocasión pasada me invitaron a una entrevista en la
radio, llego a estacionarme, el guardia con un palillo entre los dientes me
dice: — ¡Qué quieres!
— Vengo a una entrevista –respodo bajando el vidrio.
— ¿Cómo te llamas? — Ramón.
El guardia busca en la hoja de máquina que sostiene una
tabla y dice:
— ¡Sí, aquí estás! Pásale, estaciónate ‘onde no haya carro.
Lo miro y le digo: — Po’s de ‘endejo me le subo a uno.
El Filósofo afín
a la obviedad con la que vibra el humor del mexicano afirma:
“El universo está compuesto de protones, neutrones,
electrones… y ¡una bola de huevones!”
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