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lunes, 6 de octubre de 2014

EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ
¡BÁJEMELA A DONDE DEBE ESTAR!
Por Ramón Durón Ruiz
R
eza una frase anónima: “Un abuelo es un […ser mágico con amor en su mirada, paz en su alma, tranquilidad en su manos, paciencia en sus enseñanzas, sabiduría en su vida], plata en el pelo y oro en su corazón” 
Mi querido amigo, Dr. Ricardo Varela, me escribe desde Paris, en donde actualmente hace un intercambio académico en calidad de maestro, comentándome que su guapa y querida esposa Ofelia, ha recibido el regalo del Padre de ser abuela, y que ella me pide publique una oración de los abuelos.
Este viejo Filósofo tiene como principio neurálgico de vida: “Soy ‘endejo… ¡Pero no desobediente!”, así que con gusto cumplo tan delicada encomienda.
Un abuelo es el más maravilloso ser, está graduado en la escuela de la vida, ellos sabios por derecho propio se dan tiempo para llenar sus años de amor a la vida, son un cómplice secreto de los nietos, una conjugación polifacética poderosa de: maestro, entrenador, médico, chofer, artista, cocinero, cuentista, amigo, consejero, padre; todo ello en un sólo ser: ¡un abuelo!
Ellos son recipiendarios de la rica tradición oral –con sus remedios y recetas– y de las bendiciones de sus padres y abuelos, que retrasmiten con el poder que posee el amor incondicional, educan para gozar en el HOY, el instante presente, porque saben dos cosas:
1.- Que la vida está hecha de instantes y
2.- Que la vida es un presente, un regalo Divino para vivirlo… ¡No para sobrevivirlo!
Abuelos que se dan tiempo para formar moral, social, ética, deportiva, política y culturalmente a sus nietos, para que enfrenten con gallardía, el camino de la nueva vida que viene, para que aprendan que es sencillo el secreto de la vida, se reduce a dieciséis  palabras: amar, ser amado, orar, dar, creer en sí mismos, crear, trascender, gozar, bendecir y ser felices.
Ser abuelo es un regalo Divino; un tesoro del universo por descubrir día a día; es la excepcional oportunidad para rociar el alma de los nietos de la suficiente FE, para a pesar de escollos y tropiezos… ir siempre avante.
Gustavo Adolfo Bécquer dijo: “Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... yo no sé, qué te diera por un beso” nieto querido, deseo que sepas que un beso tuyo eleva mi alma a las
sublimes latitudes de mi PADRE DIOS.
María Lozano escribe una hermosa Oración por los nietos:
“Dame, Señor, la cordura para poder hablar a mis nietos del amor que mi ser contiene.
Dame, la oportunidad de besar su frente por las noche y en cada amanecer.
Quiero pedirte que des luz a mis ojos para disfrutar con ellos de sus sonrisas, de sus cambios de voz.
Quiero que cuando ellos miren mi lento andar comprendan que la vida está hecha de pasos y de caídas, que todo es aprender y llegar a amar.
Es mi ilusión que al verse ellos de la mano de su abuelo (a), sepan que el amor nunca termina.
Deseo que cuando me escuchen orar, con el pasar de los años entiendan que siempre deben recurrir a Ti, pues eres el camino, la verdad y la vida.
Señor, te pido que les des valentía para soñar y ánimo para perseguir sus sueños, que nunca abandonen al niño que Tú le has colocado dentro.
Te pido que tengan la capacidad de ver hacia adelante, de caminar sin atropellar a nadie, de abrir nuevas metas y nunca sentirse derrotados, de ser humildes ante toda tu Creación, respetuosos de lo que los rodee, amantes de los gestos del hermano, compasivo ante el dolor, generosos y magnánimos ante el caído.
Amén”1
Resulta que el viejo campesino de Güémez va con el doctor y mirando hacia todos lados en el consultorio, pa’ ver si nadie lo escucha le dice:
–– Doctor, quiero que me baje la potencia sexual.
El doctor, lo mira, sonríe pícaramente y le dice:
–– Filósofo, a su edad… la potencia sexual sólo está en la cabeza.
–– Por eso, –dice el filósofo–… ¡BÁJEMELA A DONDE DEBE ESTAR!     

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