¡…UN GORRITO PA’ EL NENE!
Por Ramón Durón Ruiz
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lbert Einstein
además de un científico excepcional, fue un humanista brillante afirmó: “Aprende del ayer, vive para hoy y ten
esperanza en el mañana. Lo importante es no dejar de hacerse preguntas”
El ayer y el
mañana se concentran en el poder del HOY, cuando lo sabes utilizar para lograr
una óptima conexión con tu divinidad interior, como si fuese un encantamiento, llega a tu vida un sano equilibrio y una
armonía fecunda.
Dejas
de hablar de problemas, de criticar, de fiscalizar y
reprochar, porque intuitivamente entiendes que además de que te roban vigor e
identidad, rompen con tu energía vital, e inicias el milagro del nuevo
amanecer, mirando la vida con pensamientos y actitudes positivas, que atraen a
tu cuerpo sanidad, prosperidad, amor y una energética paz interior.
Principias a ver
en cada cosa, en cada palabra y en cada acción su lado bueno, observas a las
personas que se cruzan por tu camino, como seres maravillosos, que son
portadores de una lección, brota en ti la pasión por hacer tu tarea con
entusiasmo y con una formidable visión positiva de futuro, entonces sólo
esperas que llegue a ti lo mejor.
Cuando te das el
permiso de despertar el genio que anida en tu interior, alientas sueños
espectaculares, entiendes que el pasado te sirve para verlo amorosamente con
los ojos de la sabiduría que te da tu presente, es cuando los errores te sirven
de escalón para tu crecimiento físico y tu evolución espiritual.
Es el momento
mágico en el que te das tiempo para ti
mismo, para creer y crear tu proyecto de vida, –es entonces que haces a un
lado el resentimiento, la ira y el miedo–, que sólo estorban a tu alma para
levantar vuelo y eres amoroso y amable contigo mismo… despliegas tus velas y
dejas que tu barca navegue llevada por el viento de la esperanza.
Sabes que eres demasiado grande y poderoso como
para dejar pintado tu rostro en tu tarea, para ser tolerante y festejar las
diferencias, para reconocer tu belleza interior y dar aliento a la grandeza de
los demás.
Cuando la
asombrosa trinidad que componen tu mente, cuerpo y alma está en equilibrio con
el universo, llegan las respuestas a las interrogantes de tu vida, dejas de ver
la adversidad como un inconveniente e inicias a percibirla como una oportunidad
para crecer y ser mejor como ser humano, entiendes que cada revés te lleva a
ser más fuerte… y más sabio.
Aprendes a
confiar en la vida, –confiar significa CON FE– ves a Dios en tu familia, en la
gente de tu vida, en los amaneceres bellos y las noches tachonadas de
estrellas, en los días de lluvia y las noches de frío, entiendes que tu tarea
es servir… ¡no ser servido!, porque en la medida que das, dejas de tener miedo
a la escasez y “creas abundancia en tu ser material-espiritual.”
Deja YA de construir
problemas imaginarios, de ver puentes que nunca pasarás, HOY vive tu
vida como una fiesta, HOY disfruta la oportunidad que se te brinda al tener
salud, para crear, amar, dar, perdonar, ser feliz y para trascender.
HOY no seas
ladrón de tus dones, de tus bienes espirituales y poderes materiales, no
guardes celosamente tu grandeza, ni tu felicidad, ni tu alegría, exprésalas
vívidamente, entiende que el fracaso es
una lección que te avisa que vas por el rumbo equivocado.
La diferencia
entre quien fracasa y el que triunfa, es su percepción frente la vida, y tú
debes recordar que no estás aquí por casualidad, que tienes una gran tarea, así
que deja de preocuparte, no claudiques, ni tengas miedo, este es el momento en
el que confíes en DIOS… que él confía en ti, atrévete a volar, ten sueños, trabaja con pasión, porque “el que no
tiene pasión ha desperdiciado la mitad de su vida” persevera... atrae la abundancia.
Wayne Dyer
afirma: “La pobreza es un estado de resistencia del ser, para tener lo que
quiere. La abundancia es el estado en el cual sientes que tienes todo lo que
quieres. Es un sentimiento activo que está en tu humor vibratorio.”
A propósito el sentido
del humor genera en tu vida abundante felicidad, resulta que unpela’o llega a
la farmacia a la carrera y dice en voz alta a la dependiente:
—¡Por favor me
da un condón!
La señora que
atiende le dice:
—Señor, a ver si
puede ser más discreto.
—Entonces… ¡¡Deme un gorrito pa’el nene!!
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