EL FILÓSOFO DE
GÜÉMEZ
¡NO’MAS DE AHÍ
SAQUELE!
Por Ramón Durón
Ruíz
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H
|
ay
una frase que me encanta y HOY la parafraseo: “Un hombre sabio puede equivocarse y sentarse en un hormiguero; pero
sólo un ‘endejo… ¡Se queda sentado en él!”
Lo
anterior me deja la moraleja, de la sabiduría que anida de manera excepcional
en los personajes populares, siempre plenos de ingenio, de sentido de
vida, de amor al origen y de un agradable humor, salpicado de sana picardía. En
ellos se trasluce un espíritu festivo colmado de alegría y de gozo de vida.
Nuestros
personajes
vibran en lo más íntimo de su ser, con un singular estilo de vida que ilumina
su entorno, son las raíces y entrañas de una comunidad, con su desaforado genio
e ingenio, nos ayudan a apreciarnos ante el espejo de la vida y conocernos
nítidamente, en ellos está un fragmento de la sabiduría del colectivo social.
En
el histórico y hermoso Municipio de Padilla, Tamaulipas, hay muchos personajes,
uno de ellos lo fue “Cacato”, clásico
ejemplo de perseverancia política.
En
fin viejo sabio, se reía consigo mismo y contaba que intentó muchas veces
llegar a ser Presidente Municipal de Padilla. La primera vez vendió un número
considerable de vacas, para reunir fondos para su pre-campaña política. Se
gastó todo el dinero y no alcanzó su objetivo.
Pasado
el tiempo, nuevamente quiso ser alcalde y recurrió a la venta de vacas y toros
de registro, para reunir dinero para su campaña. Nuevamente fracasó gastando todo
el dinero, mismo que no recuperó.
La
tercera ocasión, en la búsqueda de su aspiración política, sacrificó más ganado
y entonces sí logró ser candidato. Con la experiencia política acumulada, hizo
una amplia e intensa campaña, Ejido por Ejido, casa por casa.
La
votación fue copiosa a su favor, ganando con amplio margen a sus opositores. El
31 de diciembre en un evento masivo rindió la protesta de ley, entrando en
funciones el primero de enero.
Una
vez investido como Presidente Municipal, hizo audiencias públicas y realizó la
primera gira de trabajo por el Ejido el Corpus.
Los ejidatarios, –sus amigos y
aliados en la pre-campaña– después de
felicitarlo le dijeron:
–– “Cacato”, como ya te diste cuenta, por las
lluvias el camino de terracería está lleno de baches, es intransitable… ¡Está
bien jodido! te solicitamos que nos eches la mano dándole una emparejadita.
–– ¡Momento ‘abrones!
–contestó “Cacato”– Yo he gastado ‘ingo de dinero,
en esto de las pre-campañas a la Presidencia… ¡Primero, déjenme darme una
emparejadita yo!”
Otra
anécdota de “Cacato”, me la contó mi
sabio y querido amigo Don Enrique Cárdenas González: “En una de las giras del
Presidente José López Portillo, siendo gobernador del Estado Don Enrique, la
clase política en pleno lo acompa
ñó
a recibir, a tan distinguido visitante al aeropuerto “Pedro J. Méndez” ubicado
en Güémez.
Por
un lado se encontraban los Senadores, por otro los Diputados Federales y
Locales, también los Funcionarios Federales y Estatales, empresarios, líderes
sindicales y sociales y no podían faltar los 43 Presidente Municipales.
Después
de las salutaciones en el aeropuerto, en el camión, ya rumbo a Ciudad Victoria,
el Presidente López Portillo, muy satisfecho por tan cálida bienvenida y por
tan masiva convocatoria, pregunta al gobernador:
–– Y aquí entre
nosotros Enrique ¿Cuál de todos tus Presidentes Municipales es el más
inteligente?
Don
Enrique, con su peculiar forma de pensar le respondió:
–– ¡Hombre, Señor
Presidente!, es difícil decirle cuál es el más inteligente de los Presidentes
Municipales, todos son muy capaces… ¡Por algo llegaron ahí! pero sí le puedo
decir ¡cuál es el más ‘endejo!
Intrigado
el Presidente cuestionó de nueva cuenta:
–– ¿Cuál es?
–– “Cacato”, el Presidente Municipal de Padilla, –dice Don Enrique– que puso a su
esposa como tesorera municipal. ¡NO’MAS
DE AHÍ SÁQUELE, SEÑOR PRESIDENTE!”
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