EL
FILÓSOFO DE GÜÉMEZ
Por
Ramón Durón Ruíz
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U
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n pensamiento sabio
afirma: “No es la felicidad la que nos
hace ser agradecidos… es ser agradecido lo que nos hace ser felices”
Y en verdad que el
paso de los años me han enseñado que la felicidad no es el fin sino el
centro de tu vida, siempre es una bendición que se conquista con amor, es un
secreto de vida que está en lo más intimo de ti mismo, y tiene la virtud de
darte armonía, equilibrio y paz interior.
La felicidad
es tu destino, esta compuesta de paciencia, tolerancia, amor incondicional, paz
interior, pasión, gratitud y una regocijante alegría por formar parte del
milagro del nuevo amanecer.
La felicidad
rompe ataduras al dolor, te libera de lo social y políticamente perfecto,
elimina del odio, supera traumas, te libra de viejos paradigmas y creencias
limitantes, te reencuentra con tu sino, llevándote más allá de tus limites, a
gozar tu libertad y ver la vida con amor.
La felicidad
es un himno al universo, que te conduce aceptar a la vida como viene, con sus
inacabables enseñanzas, que HOY te dice que no estás aquí por casualidad,
porque eso que llamas casualidad es el sincro-destino que te invita a vivir con
tal pasión, con total entrega, con tanta alegría que dejes impregnado tu singular
aroma en tu tarea.
La felicidad
te convida a creer en el potencial de tu ser, te lleva a acezar a los dones y
bienes que cada día DIOS tiene para ti, sabiendo que “El tiempo puede poner piedras en el camino… pero eres tu el que pone
los límites”
Para quien es feliz los días son maravillosos, todo
tiempo es bueno, todas las personas son agradables, la vida es maravillosa y
todo viento siempre llega a su favor, para impulsar su barca a puerto seguro.
En la vida, a eso
que llamamos padres, hermanos, amigos, enemigos, jefe, compañeros, en el fondo
son maestros, que son mensajeros de infinidad de enseñanzas para nuestra felicidad;
de nosotros depende tirarlas al olvido o tomarlas para nuestra evolución y
crecimiento.
El tema de la felicidad
lo traigo a estas líneas, debido a que tuve el enorme gusto de conocer a
Rodrigo Ramírez Reyes, un hombre extremadamente sencillo, amable, alegre,
cautivador.
Rodrigo, es Capitán
Piloto Aviador, compositor, musicólogo, toca 17 instrumentos, es Maestro en
Administración, actualmente es Oficial Mayor de la SCT, en donde ha generado un
ambiente de trabajo en torno a la concordia, unidad, el respeto y el conjunto
de valores que despliega.
Rodrigo, es un
hombre que traspira felicidad, entablar una charla con él, es como si me
reencontrara con un viejo amigo, su tono coloquial y alegre lo hacen sentir a uno
demasiado bien.
Rodrigo, es un
sembrador natural de amigos, en él aplico al pie de la letra la frase que dice:
“Cambia tus hojas, pero nunca pierdas tus
raíces, cambia de opinión… pero no pierdas tus principios” y eso:
principios, valores y raíces, hacen que edifique una historia de lealtad a
México y de éxito, al lado del Secretario de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza.
Resulta que “Una señora
viajaba en un avión y al ver que llovía se asusta y pregunta al capitán:
–– ¿Si le cae un rayo
al motor número tres qué pasa?
El Capitán le
responde:
–– Bueno con tres
motores estamos capacitados para volar perfectamente bien.
–– ¿Y si le cae un rayo
al motor número tres?
Bueno –Responde el
capitán– con dos motores llegamos a una buena distancia a toda máquina.
–– ¿Si le cae otro rayo
al motor número dos? –Inquiere nuevamente la señora.
–– Bueno con un motor
podríamos llegar al aeropuerto más cercano.
–– ¿Y si le cae un rayo
a ese único motor?
–– Bueno, –Responde el
capitán– sacamos un motor de repuesto y lo ponemos a funcionar hasta que
lleguemos al aeropuerto más cercano.
–– ¿Y si le cae otro
rayo a ese motor?
–– Bueno sacamos el segundo
motor de repuesto y lo ponemos, a ver dónde aterrizamos.
Intrigada dice la
señora: –– ¿Capitán, po’s de ‘ónde
saca usted tantos motores de repuestos?
–– ¡Del mismo lugar dónde
está sacando usted, tantos rayos!”1
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