EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ
SEMANA MAYOR
Por Ramón Durón Ruiz
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L
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a Semana
Mayor es el periodo sagrado del cristianismo, y transcurre desde el Domingo
de Ramos hasta el Domingo de Resurrección; desde el
punto de vista litúrgico es el período de más intensa actividad dentro de la
Iglesia, por ser la semana en la que se hace un memorial de la Pasión, Muerte y
Resurrección de Jesucristo. El jueves, el viernes y el sábado santos,
o triduo pascual, simbolizan el cambio del mundo viejo al nuevo, son días de
renovación a través de la búsqueda y muerte de Jesús.
La Semana
Santa simboliza la renovación de la humanidad, el ser humano siempre está
en una permanente comunicación a través de signos, símbolos y señales, cuando
se es sabio, se les asigna un
alto valor y se alcanza a ver la profundidad que tienen sus mensajes representativos.
“La Semana Santa, Semana Mayor o Días Santos, inicia con el Domingo de Ramos, este simboliza la victoria de lo espiritual sobre la materia, una vez bendecidos los ramos o las palmas se ponen en la puerta de la entrada a la casa para protegerla durante todo el año, o cuando se malorean los niños, se les reza y pasa en cruz sobre el ramo y palma bendita”1
En Semana Santa, se recuerda la última cena de Jesús, con sus doce discípulos; la traición de Judas, que entregó a Jesucristo para que fuera sentenciado y condenado a muerte; el viacrucis y la crucifixión.
alto valor y se alcanza a ver la profundidad que tienen sus mensajes representativos.
“La Semana Santa, Semana Mayor o Días Santos, inicia con el Domingo de Ramos, este simboliza la victoria de lo espiritual sobre la materia, una vez bendecidos los ramos o las palmas se ponen en la puerta de la entrada a la casa para protegerla durante todo el año, o cuando se malorean los niños, se les reza y pasa en cruz sobre el ramo y palma bendita”1
En Semana Santa, se recuerda la última cena de Jesús, con sus doce discípulos; la traición de Judas, que entregó a Jesucristo para que fuera sentenciado y condenado a muerte; el viacrucis y la crucifixión.
El viacrucis es el camino de la cruz, el
recorrido que hace Jesús, coronado de espinas, cargando la cruz, donde será
clavado, hacia la cima del monte del Calvario. En ese recorrido Jesús recibe
azotes e insultos de la guardia romana, cae exhausto en tres ocasiones y vive,
el inmenso dolor de su madre María, y de María Magdalena.
Las catorce
estaciones del viacrucis simbolizan
para los cristianos el camino de dolor que lleva a la resurrección del
espíritu. El viernes Santo, a las tres de la tarde, se cumple el episodio
más triste de la Semana Mayor: la muerte de Cristo. El sábado de Gloria se
celebra la vuelta del espíritu de Cristo al reino de Dios. El domingo
de Resurrección se alcanza el momento de mayor júbilo en éste
calendario: Jesucristo vuelve desde la muerte.
En nuestro país
celebramos la Semana Santa o Semana Mayor de distintas maneras:
mientras unos buscan los lugares de recreo, otros se regocijan en las
celebraciones religiosas, como el Viernes Santo en la ciudad de San
Luis Potosí, que se lleva a cabo la Procesión del Silencio, también son famosas
las procesiones de Puebla y de Taxco, Guerrero, en la que se laceran en
penitencia por los pecados cometidos y en busca de recibir la gracia de Cristo
que rememoran.
En poblaciones
indígenas es común la celebración con danzas de moros y cristianos. Mientras
que en la Ciudad de México, la celebración más espectacular se realiza en
Iztapalapa, en el Cerro de la Estrella.
La cultura popular
hace de cada ocasión una oportunidad para reencontrarnos con DIOS a través del
humor, elaborando para esta ocasión una canción de Semana Santa:
“El
lunes por la mañana,
bastante
malo me vi,
fui a
curarme a la cantina,
se me
pasó y la seguí.
Martes
de carnestolendas
es de
gusto general,
al verse
las copas llenas
de
tequila y de mezcal.
Miércoles
de la ceniza
es el
día de la tristeza,
al ver
que se vuelve polvo
la
humana naturaleza.
Jueves
Santo me emborracho,
porque
el señor en su templo,
alzó una
copa de vino
para
darnos el ejemplo.
Viernes
Santo, bien quisiera
ya
quitarme la embriaguez,
pero me
ha podido mucho
la
pasión de Nuestro Juez.
El
sábado fue de Gloria
y eso me
invitó a seguir,
a eso
vino Jesucristo,
nuestro
mundo a redimir.
El
domingo fue de gusto,
porque
me diste tu amor,
y por
eso me emborracho…
con este
bello licor”2
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