Como
se pudo observar en la colaboración pasada, todas las doctrinas, religiones y
filosofías de vida hablan de buscar la mejor manera de bien vivir a través de
reglas de conducta, que buscan la elevación del ser humano en un mundo futuro
con premios y castigos.
En
otros casos como el satanismo pregonando un presente rompiendo reglas y
esquemas heredados sin premios y castigos, negando el cielo y el infierno,
buscando la satisfacción terrenal. Por su parte los ateos que no creen ni en
Dios ni en el diablo, buscan perfeccionar su vida responsabilizándose de su
bienestar apoyado en sí mismo.
Lo
innegable es que las creencias son importantes llámese, Dios, Demonio, o en si
mismo, es menester creer en alguien o en sí para transitar en este mundo.,
cuando se pierde la fe, se va el deseo de vivir, viene la depresión y el
suicidio.
Hablando
de esa dualidad que cargamos los humanos bien y mal, que es ejercida por
nuestro libre albedrio lo cual nos hace vulnerables a esos entes que
diariamente nos asisten sean demoniacos o divinos dependiendo de nuestra
inclinación voluntaria o inducida.
Lo
aceptado voluntariamente no es tema, sin embargo trataré la inducción que
sufrimos los seres humanos, con el objetivo que no podamos desarrollarnos en el
regreso hacia el padre celestial. Somos engañados, bombardeados por esos entes
de oscuridad que tienen sometidos a los gobernantes y estos a su vez a sus
gobernados.
Satanás
y sus legiones demoniacas como no tienen cuerpo operan de la siguiente manera;
han trabajado lo que ingerimos nos hicieron comer muerte, desde que el humano come carne y sangre animal, se
volvió animalesco, lo complementa el alcohol y las drogas, formando un imperio
financiero con estos negocios provenientes de la enfermedad, el dolor e
inestabilidad emotiva.
El
aura o campo energético de las personas se abre cuando se está alcoholizado o
drogado, permitiendo a esos entes incorpóreos posesionarse de cuerpos vivos y
gozar de placeres terrenales, sumiendo en la inconciencia al poseso, por ello
surgen accidentes, asesinatos, violaciones, suicidios, con el uso de
psicotrópicos.
A
ello debemos agregar las programaciones mentales que vienen desde los ancestros
acerca del machismo, la intocabilidad del matriarcado aún sobre el derecho del
hombre, leyes estúpidas como las que se acaban de implementar en pro de los
derechos humanos pasando sobre el derecho de las víctimas.(Caso Florence Casses)
dándole prioridad al debido proceso, en vez de la reparación del daño.
Existe
un contubernio diabólico para mantener a la humanidad enferma y en condiciones
de miseria extrema, para que se pase su vida batallando y no le quede tiempo
para buscar caminos de iluminación, el cuerpo agobiado de hambre no le permite
espacio para trabajo espiritual.
La
música cierra la pinza, es una droga aderezada con letras criminales y ritmos espantosos de
banda voltean los chacras o centros energéticos al revés en contra de las
manecillas del reloj trabajando los chacras inferiores sexo y motriz desatan la
lujuria que combinada con alcohol atrae legiones de demonios. El que distingue
las auras puede ver en los antros el aspecto dantesco que se genera.
Esta
sociedad casi está perdida, el mal le lleva la delantera al bien, la naturaleza
destruida, la razón extraviada, las instituciones derrumbadas; la familia, la
iglesia, los gobiernos. El ciudadano abandonado como en una selva, donde
predomina la ley del más fuerte. Lo que no haga usted por sí mismo, nadie lo
hará.
Lo
que si queda en evidencia que esto forma parte del plan divino, no existe mujer
sin hombre, iglesia sin satanás, bien sin mal, los términos medios son
aberraciones diabólicas, mutaciones para desviar la atención y distraer.
Por
último en mi opinión personal, la solución está en desprogramarnos de las
herencias ancestrales, de costumbres e inducciones. Destetarnos diría un
ranchero y reinventarnos, nadie crece sin un proyecto de vida. La edad no es
impedimento para hacerlo, Dios y el Diablo está en nosotros, nada es malo, nada
es bueno, depende de la utilidad para nuestro crecimiento. Tener siempre
presente que Dios perdona, la naturaleza no, le hemos dañado, esperemos
respuesta.
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