EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ
DÍA
MUNDIAL DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL AUTISMO
Por Ramón Durón Ruiz
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H
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ay una
historia de
Fray Clemente Kesselmejer, que me encanta: “Un famoso
artista caminaba por la ciudad buscando un nuevo motivo para su pintura, que
debería ser la obra maestra de su vida.
Se encontró
con un sacerdote: ––Padre, ¿qué es lo más bello del mundo?
––Lo más bello del mundo es la FE. Nuestra FE en Dios,
que ilumina toda nuestra vida. Nuestra FE
en la vida, que es el regalo más precioso que hemos recibido. La FE realiza milagros y hace obras
maestras. La FE, es el sol de
nuestra vida.
Más tarde se
encontró con un obrero: –– ¿Qué es lo más bello del mundo?
––Para mí lo más bello del mundo es la ESPERANZA. La ESPERANZA
de ganar mañana un salario mejor, de vivir una vida digna, de conquistar un
lugar en el sol; la ESPERANZA de
hacer feliz a una mujer y ser padre en un hogar unido. La belleza de la vida
está en la ESPERANZA que da sentido
a mi lucha. La ESPERANZA es mi
compañera inseparable.
––Para ustedes, ¿qué es lo más bello del mundo?
––Lo más bello del mundo es nuestro AMOR, nuestro sueño hecho visible en el rostro de nuestra hija.
Ella es nuestro aliciente para vivir, nuestra alegría y nuestra felicidad.
Aquella
noche empezó su obra maestra, pintando algo muy bello, una niña en los brazos
amorosos de sus padres.
Todo niño es
una novedad incomparable, es una señal de que Dios renueva siempre la esperanza
del mundo, de que cree en la fuerza invencible de la vida y de que nos ama
incondicionalmente en su mirada”.1
No en balde
Charles de Foucauld sabiamente dijo: “Prefiero
el ingenuo canto de un niño a la más bella música del mundo; ese canto –como el
alba– contiene toda ESPERANZA.”
Lo anterior lo comento porque
HOY, 2 de abril, se celebra EL DIA
MUNDIAL DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL AUTISMO. “Ban Ki Moon, Secretario
General de ONU, emitió un mensaje alusivo a ésta fecha, centrado en ‘el desafío
de hacer realidad los Objetivos y metas ambiciosos y universales plasmados en
la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La participación en pie de
igualdad y la activa intervención de las personas con autismo serán esenciales
para lograr las sociedades inclusivas contempladas en los Objetivos de
Desarrollo Sostenible’.
Recordó que el autismo,
es una condición permanente que afecta a millones de personas en el mundo y no
está bien comprendido en muchos países, lo que lleva a que se excluya a las
personas autistas. ‘Estas actitudes, además de constituir una violación
de los derechos humanos, suponen una enorme pérdida de potencial humano, puntualizó’”2
El Dr. Rafael Cedillo Guerra
(Certificado por la Liga de Intervención Nutricional contra el Autismo e Hiperactividad, LINCA, para
la Zona Noreste del País) dice que el autismo
es un trastorno generalizado del desarrollo del niño que afecta principalmente
el habla, la intercomunicación, la socialización y una marcada alteración al
momento de hacer cambios en su ambiente, a la vez que no tolera la luz ni el
ruido, presenta trastornos en el tracto digestivo. Su origen es multifactorial y generalmente al
nacer aparentemente es normal, se nota el trastorno a medida que va creciendo,
el proceso se detecta aproximadamente a los 18 meses (año y medio a tres años)
a esa edad se marca más el autismo.
Un niño con autismo es obsesivo en cuanto al orden y a las rutinas, les llama
la atención los objetos que giran (ventiladores, llanta de autos, etc.) no
toleran el tacto, tampoco toleran la ropa.
Cuando el niño esta fijo en un objeto, –por mucho tiempo– se recomienda
interrumpir el trance, sacarlo de su rutina, con lo que le gusta, su juguete,
algún objeto, recordarle lo que le agrada.
La maestra en Tanatología y
especialista en autismo Ma.
Concepción Briones Hernández, comenta que el trastorno se presenta más en niños
que en niñas. Cuando un niño autista
entre en crisis, se recomienda interactuar con él con las cosas que le gustan
–su juguete preferido–, una buena terapia es jugar con el niño con sus
peluches, hablarles a través de ellos. Si
se le brinda atención y terapia oportuna, el niño presenta un alto grado de
funcionalidad.
Para el
viejo Filósofo un niño es un ser maravilloso, un ángel incansable que evita la
lógica, que vibra con lo más profundo del amor incondicional, es seguro de sí
mismo, se da permiso de errar para crecer, entiende cada minuto de la vida como
un privilegio para vivir, va diariamente al encuentro con su felicidad, para él
no hay límites, todo lo que hace, lo llena de su pasión, de su energía vital,
por la noche encuentra un sueño reparador porque goza de una conciencia
tranquila.
Concluyo
mi comentario con el pícaro ingenio de Antonio Michel, que “cuando llegó a un
Restaurante, el mesero, al tomar el pedido le preguntó: — ¿Cómo quiere sus huevos? Frase que le
dio pie para el siguiente epigrama:
“Le dijo el cliente al mesero
en el restaurante La Palma:
¿qué mis huevos cómo quiero?
pues si he de serte sincero…
¡LOS
QUIERO CON TODA MI ALMA!”
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