EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ
…COMO LO HACE EL MÁS VULGAR
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H
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ace muchos
ayeres, –tantos que ni me acuerdo–, dos hombres armonizados con el ángel de la vida,
me impactaron tan profundamente, que me dejaron alojado para siempre, en los
amorosos vericuetos del enriquecedor poder de la cultura popular, esos personajes
son el Profr. Raúl García García y el poeta popular, Don Arnulfo Martínez.
De éste par de
genios tamaulipecos, uno escritural, el Profr. Raúl García, otro versístico,
Don Arnulfo Martínez, nació mi amor por la cultura popular y con él, mi enamoramiento
para siempre –ad perpetum– con los personajes
populares.
A partir de
entonces, voy como gambusino en busca de esas pepitas de oro de sabiduría, que
el colectivo social entrega espontánea, inteligente y a veces, ingenuamente; en
ellas se traslucen tres cosas: el amor a la vida, el generoso poder del humor y
el profundo sentido de pertenencia del que a raudales gozan los personajes
populares.
Cuenta el Profesor
Raúl García García en su libro “Las
ocurrencias de Don Arnulfo” que éste era un hombre de extracción humilde,
propietario de un tendajo “El Nivel”,
en el 5 Matamoros, en la capital Tamaulipeca; tendajo, de esos que hay en
nuestros pueblos pequeños, en donde se da el trato cordial, cara a cara.
Don Arnulfo era
un hombre sabio, de mirada ágil, que al ver los ojos del cliente, sabía
interpretar fielmente los haberes y deberes, poseedor de un carácter amable,
alegre, impresionantemente amigable, de fácil palabra, versero natural, con el
ingenio y con el sentido de amor a la vida a flor de piel.
Don Arnulfo, era
dueño de un genial sentido de la improvisación. La mayor parte de sus versos,
eran soltados al aire con inteligente inmediatez, con el ingenio propio del
improvisador, como se muestra en aquella ocasión, en la que solicitaba una
audiencia con el Presidente de la República Lic. Emilio Portes Gil, a quien le
unía una amistad de la juventud; el Lic. Trejo Flores ofreció al poeta,
entregar personalmente la solicitud, sólo si ésta se hacía en verso.
Don Arnulfo
aceptó el “reto”, e inmediatamente
salió de su ronco pecho una improvisación, que, a juicio de Trejo Flores, no
tenía la fuerza de su ingenioso humor, con el que acostumbraba a versificar, lo
invitó a que improvisara algo más festivo; entonces “El Nivel”, como cariñosamente le llamaban sus amigos, lanzó al aire
el siguiente verso pleno de ingenio: “Mi
querido licenciado,
mucho le
agradecería
me dejara
colocado
en una robaduría
del Gobierno del
Estado.”
En cierta
ocasión, Don Arnulfo con su carismatica y atractiva personalidad, se lanzó a
probar suerte en la política, buscando la candidatura a la Presidencia
Municipal de Cd. Victoria, llevaba como compañero de fórmula a su amigo, el
bien querido José Escandón; pero como sus aspiraciones no tenían el visto bueno
del Lic. Portes Gil, no se le hizo la candidatura.
En la calle 9 y
10 Morelos, del centro de Victoria, un puñado numeroso de sus seguidores,
reunidos frente a la casa de campaña –en la que había un gran anuncio que
expresaba el acometido político: CAMPAÑA
POLITICO-ELECTORAL MARTÍNEZ Y ESCANDÓN– con discursos incendiarios exigían
al Lic. Portes Gil respetara la voluntad popular, después de que varios
oradores tomaran la tribuna, pidieron que Don Arnulfo hablara, éste se concretó
improvisadamente a decir:
“Se acabó la
tracalada
de Martínez y
Escandón,
bajen ese
cartelón…
vámonos a la ‘ingada”
En otra ocasión
Don Arnulfo Martínez, con motivo que un periodista publicitó como un gesto de
modestia y democrático, que el Gobernador Horacio Terán fuera a cortarse el
pelo, dijo:
“Porque se fue a
rasurar
el señor
Gobernador,
en el preciso
lugar
donde se hace
esa labor,
un periodista
local
con el afán de
adular,
quiso hacer eso
notar
‘como un acto
excepcional’.
Quiero su
atención llamar
para que tenga
cuidado,
y no vuelva a
desbarrar
que también para
obrar,
tiene que ir al
excusado...
como lo hace el
más vulgar.”
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